Memoria del Agua

Una cocha de puro camu-camu

Ago 30, 2026 | Moronacocha | 0 comentarios

Cuando le preguntaron qué imagen podía representar al antiguo lago Moronacocha, Julián Bancho Murrieta respondió con pocas palabras: “Una cocha de puro camu-camu”. La frase resume el paisaje que él y otros pobladores aún conservan en la memoria.

En aquellos años, el camu-camu crecía a ambos lados del lago. Había extensos camucamales desde la boca del Nanay y a lo largo de las orillas de Moronacocha. Los arbustos se mezclaban con árboles de gran altura, tahuampas y bosques que separaban el lago del río. Durante la creciente, los peces entraban en las zonas inundadas para alimentarse de los frutos que caían al agua.

Julián recuerda también un lago que no se secaba. En sus aguas se pescaba con anzuelo y tarrafa. Las familias llegaban en canoa para bañarse, pescar o trasladarse de un lugar a otro. Otros pobladores recuerdan haber jugado dentro del agua, buceado bajo los troncos o recogido frutos en las orillas. El lago era al mismo tiempo camino, alimento, lugar de trabajo y espacio de encuentro.

Con el paso de los años desaparecieron grandes extensiones de camucamal. La tala, la producción de carbón, los rellenos y la contaminación transformaron el paisaje. Algunos arbustos de camu-camu aún sobreviven o han sido sembrados nuevamente, pero ya no forman aquella franja continua recordada por los mayores.

Llamar a Moronacocha “la cocha de puro camu-camu” es recuperar una imagen capaz de reunir agua, vegetación y vida comunitaria. El nombre no describe solamente una planta abundante: devuelve al lago una identidad nacida de las experiencias de quienes crecieron junto a él.

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