Memoria del Agua

Territorio

Cabo López

Entre el Itaya y Felipe Caño, una comunidad que protege el agua y la vida.

Moronacocha
Punchana
La ruta del agua

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Entre el río Itaya y Felipe Caño

Cabo López se formó en un territorio de aguas conectado con el río Itaya, Felipe Caño, las quebradas San Martín y Aguas Negras, Isla Bonita y pequeñas cochas interiores. Las primeras familias llegaron principalmente durante las décadas de 1970 y 1980. Encontraron bosques de lupunas, cedros, capironas y otras especies, además de aguas limpias con tucunarés, bagres, lisas, carachamas y acarahuazús.

El río y los caños eran vías de transporte, fuentes de alimento y lugares de recreación. Las familias pescaban, cultivaban sus chacras, preparaban masato y recogían plantas medicinales. Felipe Caño era recordado como la “despensa” de la comunidad: lo que se pescaba podía pasar directamente del agua a la olla.

El agua como vínculo comunitario

En los primeros años, Cabo López estaba formado por pocas familias. Las mingas, los almuerzos compartidos y las celebraciones ayudaban a construir viviendas, piscigranjas y espacios comunes. El agua reunía a vecinos y visitantes para bañarse, pescar o pasar el domingo. Más que un recurso, era parte del tejido social que mantenía unida a la comunidad.

Los testimonios también recuerdan sirenas, boas negras, el chobón y otros seres vinculados con los ríos y el bosque. Para los pobladores, el agua y las plantas tienen madre o espíritu protector. Pedir permiso antes de utilizar una planta medicinal y respetar los lugares profundos eran formas de relacionarse con un territorio vivo.

Un paisaje transformado

Desde el año 2000, la urbanización aceleró la tala, el relleno de zonas húmedas y la ocupación de antiguos cauces. Varias quebradas fueron estrechadas o desviadas por caminos y construcciones. Para enfrentar las crecientes, se levantaron terrenos con arena, residuos y basura, agravando la contaminación y las inundaciones. La pesca y la agricultura disminuyeron, muchas familias comenzaron a comprar agua y se perdieron espacios naturales que antes sostenían la convivencia.

Memoria para recuperar la vida

Los relatos recogidos en 2026 no hablan únicamente de pérdida. También muestran organización y esperanza. El Comité de Defensa del Agua y la Vida reúne a pobladores que promueven la limpieza de caños, la reforestación y la educación ambiental. Entre sus aspiraciones está recuperar Cabo López como un espacio ecológico y saludable para Belén.

Esta memoria permite reconocer lo que el territorio fue, comprender su deterioro y fortalecer las acciones que ya nacen desde la comunidad. El agua continúa siendo el vínculo que une identidad, espiritualidad y futuro.

Testimonios

Las voces de quienes habitan estos territorios conservan recuerdos de una vida vinculada al agua. Sus historias nos permiten comprender los cambios del paisaje y la memoria que todavía permanece.

Cuando era niña, la cocha era parte de nuestra vida. Íbamos a bañarnos, a pescar y a conversar junto al agua. Recuerdo las canoas y el reflejo del cielo al atardecer. Hoy el paisaje es distinto, pero cada vez que paso por allí vuelvo a escuchar aquella vida.

Rosa Meléndez
Vecina de Moronacocha

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María Pérez
Vecina de Punchana

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Ramiro Mendoza
Vecino de Cabo López