El proyecto
Memoria del Agua
Proyecto de investigación, recuperación cultural y reflexión territorial que reconstruye la relación histórica de Iquitos con sus aguas
Las aguas que discurren en la memoria colectiva
Proyecto Memoria del Agua
En qué consiste el proyecto
Memoria del Agua es un proyecto de investigación, recuperación cultural y reflexión territorial que reconstruye la relación histórica de Iquitos con sus ríos, lagos, cochas, quebradas, caños y humedales. Parte de una constatación: la ciudad creció sobre un paisaje fluvial dinámico, pero su expansión urbana fue rellenando, canalizando, contaminando u ocultando numerosos cuerpos de agua. Con ellos también comenzaron a desaparecer formas de vida, conocimientos, prácticas comunitarias y relatos vinculados al territorio.
El proyecto entiende que el deterioro no es solamente ambiental. Cuando una cocha se convierte en desagüe o una quebrada queda sepultada bajo calles y viviendas, la comunidad pierde parte de su memoria, su identidad y su manera de comprender el agua. Por eso recupera testimonios de quienes conocieron esos lugares antes de sus grandes transformaciones: antiguos pobladores, pescadores, dirigentes, comerciantes, lavanderas y personas procedentes de comunidades ribereñas.
Estas memorias se relacionan con fotografías, documentos históricos, mapas y observaciones del territorio. El resultado permite reconstruir lo que existió, comprender cómo cambió y reconocer las heridas actuales. La Ruta del Agua convierte esta investigación en un recorrido por Punchana, Moronacocha, Sachachorro y Cabo López, mostrando que debajo de la ciudad todavía permanecen las huellas de sus aguas.
Quiénes lo promueven
Las instituciones auspiciadoras son el Vicariato Apostólico de Iquitos, la Vicaría del Agua y Wildlife Conservation Society WCS Perú. Asimismo, la Vicaría del Agua también acompaña a comunidades que luchan por condiciones dignas de vida y por la defensa de sus territorios.
La investigación y el diseño de la Ruta del Agua están a cargo de Moisés Porras Ramírez, con la colaboración de Mario Galarza. Los estudios territoriales incorporan el trabajo de consultores e investigadores locales, entre ellos Robin Huayambaba Rengifo en Cabo López, además de la participación decisiva de pobladores y dirigentes comunitarios.
Objetivos
El objetivo principal es recuperar la memoria de las aguas de Iquitos mediante los relatos de sus habitantes, para reconstruir su valor cultural, emocional, espiritual y ecológico dentro de la identidad colectiva.
De manera específica, el proyecto busca recoger y sistematizar testimonios orales; documentar los cambios históricos y ambientales de cada territorio; rescatar conocimientos sobre pesca, navegación, plantas, animales, prácticas comunitarias y seres protectores del agua; visibilizar las consecuencias de la contaminación y la urbanización desordenada; y fortalecer el sentido de pertenencia y la defensa comunitaria.
También pretende transformar la memoria en una herramienta contemporánea. Los testimonios y mapas no se conciben únicamente como archivos del pasado, sino como insumos para la educación ambiental, la restauración ecológica, la planificación urbana amazónica y la formulación de propuestas que permitan volver a convivir con el agua.
Metodología de trabajo
La metodología es cualitativa, participativa y territorial. Primero se identifican actores locales con experiencia directa, capacidad narrativa, memoria histórica y vínculos emocionales, sensoriales o espirituales con los cuerpos de agua. Se prioriza a adultos mayores, primeros pobladores, líderes vecinales y personas que hayan observado o protagonizado las transformaciones del lugar.
Luego se realizan entrevistas semiestructuradas y presenciales. Las preguntas abiertas permiten que cada participante reconstruya su historia personal y familiar, describa los antiguos paisajes y recuerde colores, olores, sonidos, texturas, actividades, mitos y emociones. Las conversaciones son registradas audiovisualmente, transcritas y organizadas por ejes históricos, ambientales, culturales, sociales y espirituales.
El trabajo se complementa con recorridos de campo, observación, talleres participativos, fotografías antiguas, bibliografía, cartografía histórica e imágenes del territorio. Al cruzar estas fuentes, los relatos orales se convierten en conocimiento espacial y permiten localizar antiguos cauces, cochas, quebradas, zonas de pesca, caminos fluviales y lugares de importancia comunitaria.
Finalmente, la información se traduce en informes, testimonios, mapas y recorridos de divulgación como la Ruta del Agua. De este modo, la memoria recuperada puede alimentar acciones de educación, limpieza de caños, reforestación, tratamiento de aguas residuales, organización comunitaria y defensa del territorio.
Mujeres reconstruyen juntas las memorias del agua mediante dibujos y relatos compartidos.